La toracoscopia es un procedimiento médico que examina el interior del tórax (fuera de los pulmones). Se prescribe para indicaciones muy específicas, en particular para el tratamiento del neumotórax espontáneo. El procedimiento es eficaz tanto en términos diagnósticos como terapéuticos. Es mínimamente traumático y rara vez presenta complicaciones intraoperatorias o postoperatorias.

La principal ventaja de la toracoscopia es que no requiere grandes incisiones que dañen los tejidos. Se realiza mediante punciones en la pared torácica, utilizando instrumentos endoscópicos especiales. Hoy en día, muchas intervenciones torácicas pueden realizarse mediante toracoscopia. El procedimiento es relevante para diagnosticar o tratar patologías pulmonares y cardiovasculares, enfermedades de los órganos mediastínicos, el esófago, el tórax y la pleura.

Indicaciones
La toracoscopia suele ser la cirugía de elección para muchas patologías, ya que no se caracteriza por dolor postoperatorio intenso, las complicaciones son poco frecuentes y no requiere que el paciente permanezca en la unidad de cuidados intensivos. La toracoscopia puede prescribirse para las siguientes patologías: